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¿Qué características tiene un foco o bombillo LED?
2022/08/12
¡Bienvenidos, entusiastas de la iluminación y curiosos exploradores de la tecnología LED! Prepárense para un viaje lleno de brillantez mientras desentrañamos las maravillas de un compañero cotidiano: ¡el foco o bombillo LED! Nos sumergiremos en este fascinante mundo de la luz y la ciencia, con la misión de convertir los términos técnicos en conceptos tan claros como una mañana soleada. Desde la eficiencia energética hasta la versatilidad y el impacto ambiental, acompañen a nuestro viaje en busca de las características
5 consejos para iluminación de jardines
2019/10/21
Es conveniente que en nuestro jardín se disfrute de la luz más adecuada, todo con el fin de crear un diseño personalizado. Y el saber cómo instalar iluminación en tu jardín nos ayudará darle un toque único a nuestro hogar.
Antes de la instalación necesitamos revisar cuáles son los tipos de iluminación más convenientes para instalar en árboles.
- Las luces para jardín de bajo voltaje son seguras para trabajar, ahorran energía y son fáciles de instalar y mover. Además, las luces LED decorativas también entran en esta categoría.
- Las luces solares no requieren cableado y deben instalarse a pleno sol para proporcionar iluminación durante la noche. Además, resultan fácil de instalar.
- La iluminación de voltaje de línea funciona al mismo voltaje que los electrodomésticos del hogar. La instalación al aire libre requiere el uso de un conducto para proteger los cables y una caja de conexiones eléctricas, y todo conectado al sistema eléctrico.
Hay muchos tipos de lámparas o luces para encandilar nuestros árboles, aquí podemos ver cuáles son las más usadas para exteriores y para qué sirven:
-
Estacas y Farolas
Las estacas son luces pequeñas y fáciles de instalar, pues van incrustadas en el jardín y se usan regularmente para enfocar lugares obscuros que los focos exteriores no alcanzan a iluminar.
En el caso de las farolas son bases alargadas con uno o varios focos que alumbran un punto focal, que pueden ser fijas o también como un tipo estaca farol.
Tanto estacas como farolas cuentan con tecnología LED, que ayudan a iluminar espacios exteriores. Y se pueden mover de lugar las veces que se quiera de forma sencilla, siempre y cuando no sean fijas o sean solares.
Series de luces
Son extensiones de focos que se pueden instalar alrededor de un árbol para darle una mejor vista durante la noche.
Estacas o farolas empotrables
Estás lámparas van fijas y sirven para alumbrar de forma indirecta algún punto; por ejemplo, un camino con luces empotrables hace que luzca mejor una entrada o fachada de casa.
- La mayoría de los sistemas de iluminación para jardín incluyen un transformador que está enchufado a una toma de corriente exterior normal.
- Además, el transformador reduce la corriente, pues se caracterizan por manejar una carga de 100 a 300 watts. Por tanto, cuanto mayor sea la clasificación, más largo será el cable, por tanto, podemos conectar más series de luces alrededor del jardín para iluminar los árboles.
Ahora que sabemos esto, sigamos con los pasos para instalar.
1. Materiales posibles de utilizar
- Series de luces de led de 20 pies
- Transformador
- Escalera
- Cuerda
- Cinta métrica
- Pico de Mano
- Nivel de burbuja
- 3 Pack Estaca LED
- Faroles
- Pala
- Pinzas pelacables
2. Conexiones y transformador
Deberemos unir el cable del transformador y ensamblarlo de acuerdo con las instrucciones que vienen en el aparato, pues su instalación varía de acuerdo con el fabricante.
Ver también: 4 tendencias de Iluminación exterior en el 2018
3. Instalación de series de luces
Si deseamos que el jardín tenga una iluminación de espejo, tal como si se reflejaran las estrellas del cielo, adornarlos con series de luces será una opción perfecta. Su instalación es muy sencilla y es la siguiente:
- Se ensamblan y se colocan las series de luces. Por lo regular, los focos requieren montaje de acuerdo a las indicaciones del fabricante.
- Es necesario unir una serie de luces tras otra.
- Con ayuda de una escalera y tomando medidas para evitar caídas, se colocan alrededor de los árboles que se desean adornar.
- Es recomendable poner las series de luces hacia abajo de las ramas principales del árbol, pues así se aprovechará más toda su iluminación.
- Se conecta el cable de la serie de luces al transformador, hay que verificar que todas estén bien conectadas antes de encender el cableado.
4. Instalación de iluminación con estacas solares
La iluminación solar ofrece una instalación conveniente sin tener que preocuparse por el cableado. Además, focaliza objetos para dar un toque de dramatismo o importancia a nuestros árboles.
También se obtiene flexibilidad sobre dónde las colocas, ya que las luces solares no dependen de una toma de corriente para obtener energía.
Para su instalación, no olvide seguir estas indicaciones:
- Usando una cinta o una cuerda, es necesario crear un círculo alrededor del tronco, asegurando que su línea no esté ni muy cerca o lejos de su árbol.
- Después, con ayuda de un pico de mano hay que rascar un poco para marcar la ubicación de la estaca que se va a iluminar y repetir en todos los demás árboles en que sea requerido.
- Hay que asegurarse de que hay la misma distancia del árbol al punto de colocación de la luminaria, es posible hacerlo con una cinta métrica.
- Con ayuda del pico de mano hay que hacer un pequeño agujero sobre cada una de las marcas, después se entierra la estaca y se rellena con tierra hasta dejar fijada la farola.
- Use un nivel de burbuja para asegurarse que cada estaca de luz esté recto y vertical.
- Es importante verificar que la estaca de luz este recta y en posición vertical, y que la lampara mire al árbol y su panel solar en dirección al sol.
5. Cómo instalar la iluminación de estacas o farolas empotrables
La iluminación de farolas o estacas empotrables ayudan a mejorar la visión sobre lo que hay alrededor de ellas. A continuación, revisaremos algunas recomendaciones de cómo instalarlas en los árboles del jardín.
- Hay que colocar y extender el cable de corriente del jardín, de tal forma que pase por cada árbol al cual se va a instalar la luz empotrable. Se recomienda usar un cable que cuente con fase, tierra y neutro.
- Es necesario rascar una zanja en el jardín con cierta profundidad. Ahí es donde irá el cable.
- No olvidar dejar un poco de cable flojo en cada punto en el que se conectarán las lámparas.
- Al colocar las lámparas en cada árbol hay que verificar que tengan el suficiente espació entre sí.
- Pelar y cortar cada parte del cable de corriente para unir con la estaca. Después se repite lo mismo para todas las demás lámparas. No olvidar que muchas de estas lámparas utilizan conectores rápidos para hacer que el proceso sea más simple.
- Después será necesario conectarla con el cable tomacorriente.
- Llevar el cable hasta el tomacorriente exterior. Luego hay usar pinzas pelacables para pelar sin cortar los alambres y unirlos a los tornillos terminales en la parte inferior del transformador. Hay que apretar los tornillos hasta el fondo para mantener el cable de forma segura en su lugar.
- Enterrar una por una cada lámpara, buscando que no se muevan.
- Asegúrese que el cable también este dentro de la zanja.
- Verificar que todo este se encuentre en orden, enchufar el transformador a la corriente y encenderlo.
- Sellar todo con la tierra, aplanar con la misma pala para se fije.
- Es importante asegurarse que se encuentren simétricas las lámparas con el nivel de burbuja.
Recomendaciones finales sobre iluminación
Cuando deseamos iluminar nuestro jardín lo podemos hacer de tres formas diferentes, pues cada una tiene una característica que nos ayudará a darle un toque de diseño único a nuestro hogar.
-
Iluminación directa: Es aquella necesaria que sirve para una función específica, por ejemplo, para enfocarla a una zona para leer, alumbrar una cancha de tenis, etc. Además, suelen usarse luminarios o arbotantes de pared para hacerlo.
Iluminación de realce: Es para darle protagonismo a alguna cosa, como los árboles del jardín. Normalmente, se enfoca de abajo hacia arriba para darles mayor realce.
Iluminación Indirecta: Aquella luz tenue que alumbra ciertas partes de nuestro jardín y otras las mantiene obscuras. Esto se puede ver cuando instalamos farolas o estacas para formar un camino.
15 consejos para usuarios de instalaciones eléctricas
2017/02/10
Las instalaciones eléctricas residenciales son el “sistema nervioso” del hogar. Utilizarlas adecuadamente y darles mantenimiento es fundamental para prevenir colapsos que le cuesten la vida a nuestros aparatos o seres queridos.
No importa si es una instalación nueva o una en funcionamiento: conocer el estado de las instalaciones eléctricas es fundamental para evitar percances. Aunque esta tarea solamente puede ser realizada por un electricista calificado, es importante que conozcas cuáles son los aspectos básicos que el experto debe revisar minuciosamente.
Al comenzar a habitar
Al comenzar a habitar en una casa -no importa si el inmueble es nuevo o viejo-, es fundamental que la instalación eléctrica sea revisada por un especialista. Sobre todo si se trata de una construcción vieja que, generalmente, no está diseñada para soportar las cargas de los aparatos actuales. El experto deberá:
- Verificar que la instalación sea adecuada para la demanda de energía que tendrá, informándote cuál es la carga máxima que puede soportar.
- Revisar la presencia y correcta asignación de dispositivos de seguridad para evitar sobrecargas; tales como cajas de distribución, apagadores de seguridad y cableado de grosor.
- Asegurarse de la existencia de tierra física en toda la instalación se encuentren correctamente aislados, sin fugas de corriente que, por mínimas que sean, elevan el costo del servicio.
- Ubicar posibles riesgos por instalaciones defectuosas o mal planeadas.
En el día a día
Existen hábitos de consumo que, además de reducir riesgos en casa, ayudan a evitar gastos onerosos o dañar el medio ambiente. Procura:
- No sobrecargar la instalación conectando más aparatos de los que fueron considerados durante su diseño.
- Que las instalaciones no entren en contacto directo con el agua.
- No tocar o manipular artefactos eléctricos en funcionamiento si estás descalzo o con las manos mojadas.
- Apagar y desconectar todos los aparatos que no estés ocupando. Recuerda que, aunque se encuentren apagados, consumen energía.
- Al desconectarlos, sujeta directamente la clavija; no tires del cable.
- Ubica los centros de carga e interruptores de corte de corriente para poder desconectarla en caso de accidentes.
- Tener un extintor en casa de al menos dos kilogramos, diseñado para extinguir fuego en componentes eléctricos (de polvo).
- Tener a la mano focos y fusibles adecuados para la instalación, así como una lámpara de pilas para poder hacer el cambio durante la noche.
Para aumentar la carga máxima que puede soportar o para reparar algún daño, es necesario remodelar la instalación. Además de ser realizada por un experto, asegúrate de:
- Cambiar de inmediato todos los elementos deteriorados.
- Que el criterio para elegir los materiales sea la calidad y no sólo el precio.
- Darle mantenimiento a la instalación de forma periódica.C
7 pasos para el cambio de focos de halógeno en techos altos
2016/07/26
La iluminación con focos halógenos se acostumbra utilizar en las instalaciones eléctricas residenciales debido a su proyección y capacidad de alumbramiento. Se emplea en techos altos para que la luz llegue hasta el piso. Se debe tener mucho cuidado y ayuda en este tipo de instalación para prevenir accidentes fatales.
Ver también: El ciclo del halógeno
A continuación se describen 7 pasos para el cambio de focos de halógeno en techos altos:
- Colocar una escalera grande con ayuda de otra persona, es importante que alguien esté abajo supervisando y deteniendo para evitar una caída.
- Apoyarse, tomar una posición correcta, segura y ubicar la lámpara.
- Botar los plafones de sus soportes o guías donde recae la tabla roca en donde están las bases de este sistema de iluminación. Desprender la base por la parte externa o interna, donde van los seguros para evitar que se caigan las bases de los focos de halógeno.
- En este caso, llevan unos sockets donde hay que desprenderlo del mismo foco.
- Retirar el foco por la parte trasera y colocar el nuevo.
- Colocar el plafón de nuevo.
- Encender. No es necesario quitar la toma de luz ya que solamente es un cambio de foco. Solamente hay que tener cuidado de no tener contacto con la electricidad.
3 tipos de lámparas
2016/07/21
Aunque normalmente los conocemos como focos, los dispositivos que generan luz en nuestros espacios de nuestras instalaciones eléctricas residenciales tienen por nombre "lámparas". Estos dispositivos pueden ser del tipo incandescente, fluorescente o LED.
- Los del tipo incandescente producen la luz gracias a un filamento metálico que al paso de corriente eléctrica generan iluminación. No obstante el uso que se les ha dado a lo largo de los años, se ha descubierto que su eficiencia es poca, debido a que 90% de energía eléctrica que consumen la transforman en calor y solamente 10% en luz. Por esta razón, en muchas compañías, oficinas y restaurantes, se hace uso de lámparas fluorescentes con balastro, pueden generar hasta 80% más de luz, sin desperdiciar tanta energía eléctrica.
Una variante de las lámparas incandescentes son las lámparas de halógeno, las cuales son capaces de producir una luz de más calidad, pero generan una cantidad considerablemente mayor de calor.
- En cuanto a hogares y oficinas pequeñas, se hace uso de los llamados coloquialmente "focos ahorradores", que en realidad se llaman lámpara fluorescente compacta o lámpara CFL. Utilizan una quinta parte de requerimiento eléctrico en comparación a los focos convencionales y tienen una duración media de entre 500 y 2000 horas de funcionamiento. Por ejemplo, para lograr la luminosidad de un foco convencional de 25 Watts, un foco ahorrador solamente hace uso de la energía de 5 Watts.
- las lámparas de LED utilizan diodos emisores de luz (Light-Emitting Diode) como fuente lumínica. Debido a que la luz capaz de emitir un led no es muy intensa, para alcanzar la intensidad luminosa similar a las otras lámparas existentes como las incandescentes o las fluorescentes compactas las lámparas LED están compuestas por agrupaciones de ledes, en mayor o menor número, según la intensidad luminosa deseada.
Actualmente las lámparas de led se pueden usar para cualquier aplicación comercial, desde el alumbrado decorativo hasta el de viales y jardines, presentado ciertas ventajas, entre las que destacan su considerable ahorro energético, arranque instantáneo, aguante a los encendidos y apagados continuos y su mayor vida útil, pero también con ciertos inconvenientes como su elevado costo inicial.
El mejor retrofit para un nuevo tipo de iluminación
2014/09/09
En este artículo conocerás los factores a considerar para conseguir el mejor retrofit para un nuevo tipo de iluminación en nuestras instalaciones eléctricas residenciales.
Hace poco más de un siglo el mundo de la luz se vio transformado de una manera rotunda con la aparición de las lámparas eléctricas. El impacto fue tan grande que se modificaron las costumbres sociales y la percepción de nuestro entorno. Esto permitiendo llevar a cabo tareas que antes era imposible realizar en ausencia de la luz solar.
Durante la Revolución Industrial, la lámpara eléctrica fue indispensable para mantener una fábrica en operación ininterrumpida. Con esto también vinieron muchas dudas sobre la cantidad de luz necesaria para las funciones de diversos espacios.
También cambió la percepción de la noche para la gente. Ya se podía caminar tranquilamente sin sufrir los muchos peligros que aguardaban en la oscuridad. Se podía salir y hacer recorridos nocturnos en los espacios públicos de la ciudad y disfrutar de la nueva luz nocturna.
La construcción de una red de alumbrado público y suministro eléctrico para las ciudades implicó grandes retos. Otro de los retos fue la implementación de una instalación eléctrica en cada uno de estos lugares. El desafío más importante fue unificar las instalaciones eléctricas de manera que fueran seguras para los inmuebles y los usuarios que los ocupaban. La falta de experiencia en el manejo de esta energía podía provocar el incendio de un local o un sinfín de riesgos para los usuarios.
El surgimiento de los casquillos
Por su parte, la luz demandaba mucha atención. Las lámparas incandescentes tenían una vida muy corta. Esto provocaba constantes cargas de trabajo para su mantenimiento. También se debían cambiar las que dejaban de funcionar. Esto obligó a desarrollar casquillos de medidas y formas estandarizadas que facilitaran la instalación de una lámpara en un socket.
Thomas Alba Edison patentó el aditamento más popular en 1909. Unos 29 años después de haber patentado su lámpara incandescente. Este diseño de casquillo se conoce como casquillo tipo “E” que es la primera letra del apellido de Edison. A esta letra se le agrega su diámetro en milímetros. Por ejemplo el casquillo E14 se usa para los candelabros. El E40 se emplea para lámparas de alumbrado público y grandes potencias. Y la famosa E26 se utiliza en aplicaciones domésticas. Por último, el casquillo de la lámpara A19 corresponde a la hoy casi extinta lámpara incandescente.
El diseño de este casquillo se ha conservado durante 104 años. Esto trajo como consecuencia que el mercado sea prácticamente dependiente a este estándar.
Es una locura pensar en que todo el mundo cambiará instantáneamente todas las instalaciones eléctricas en casas, oficinas, industrias y sistemas de alumbrado público. Por ello fue necesario adaptar las nuevas tecnologías a los estándares de las instalaciones existentes. Estas adaptaciones son conocidas como retrofit.
Ejemplos del mejor retrofit para un nuevo tipo de iluminación
Un ejemplo es la sustitución de lámparas de sodio en el alumbrado de una calle por lámparas de aditivos metálicos con quemador cerámico. Esto mejora ampliamente el IRC (Índice de Reproducción Cromática). La eficiencia luminosa de la segunda tecnología es menor a la primera. Pero el equilibrio entre calidad y cantidad permite tomar de manera fácil la decisión de cambiar a la tecnología más adecuada.
Otro ejemplo de retrofit es la sustitución de las lámparas incandescentes de 60 W por lámparas fluorescentes compactas (ahorradoras) o por lámparas de LED. En todos los casos es necesario hacer un análisis costo-beneficio, que tome en cuenta las características de la luz deseada.
¿Cómo elegir el mejor retrofit para un nuevo tipo de iluminación?
He aquí los parámetros que se deben evaluar para elegir el mejor retrofit para un nuevo tipo de iluminación. En los siguientes ejemplos se comparan diferentes tecnologías, utilizando los valores reportados por las marcas en sus catálogos.
Ver también: La NOM-028-ENER impulsa vanguardia en iluminación
Flujo luminoso
El flujo luminoso es la cantidad de luz que emite una lámpara en todas las direcciones y se mide en lúmenes (lm). Por ejemplo, una lámpara incandescente Osram de 60 W es de 820 lm, comparable con los 840 lm de una lámpara fluorescente compacta de 13 W de Philips y con los 840 lm de una lámpara de LED de 10 W de Viribright. Este parámetro es de suma importancia para analizar la conveniencia de un retrofit. De éste dependerá que la cantidad de luz sea la que necesitamos en el espacio que queremos iluminar.
Vida útil
Es el tiempo en horas (h) que tarda una lámpara en perder el 60% de su flujo luminoso. Éste es el momento en el que debe sustituirse. La calidad de la luz disminuye gradualmente, es por eso que no es recomendable esperar hasta que una lámpara LED deje de funcionar.
Potencia eléctrica
La potencia eléctrica (W) se refiere a la cantidad de energía eléctrica que consume un aparato eléctrico para trabajar. No se refiere a la cantidad de luz que emite una lámpara.
Eficiencia luminosa
Es la relación que guarda la cantidad de potencia eléctrica (W) consumida por una lámpara y el flujo luminoso (lm) que tiene. Para tomar una decisión informada sobre el retrofit es necesario comparar la relación entre el flujo emitido y el consumo del producto en cuestión, de manera general debemos buscar una mayor cantidad de lúmenes por cada watt.
IRC (Índice de Reproducción Cromática)
Este índice muestra la capacidad que tiene la luz emitida por una lámpara para reproducir de manera fiel los colores de un ambiente. La lámpara incandescente es tomada como referencia en los laboratorios para medir este índice y por ello tienen un IRC de 100%. Las lámparas fluorescentes compactas integradas tienen un IRC aproximado de 85%; y una lámpara de LED de buena calidad tiene un IRC de 85+ (mayor a 85%).
Precio
Se podría pensar que este apartado se explica solo, pero es importante mencionar que los costos de mantenimiento que genera el cambiar una lámpara por su corta vida útil o la carga térmica que exige un esfuerzo extra del equipo de acondicionamiento de aire, son costos que muchas veces se pasan por alto.
Estos parámetros se deben valorar dependiendo de la aplicación de las lámparas; el nivel de detalle que se desea apreciar; el tiempo de vida que tendrá la instalación eléctrica y la facilidad que se tenga para darle mantenimiento a la instalación. Todo ello para conseguir el mejor retrofit para un nuevo tipo de iluminación en nuestras instalaciones.
El mejor retrofit para un nuevo tipo de iluminación LED
Hoy en día existen esfuerzos para estandarizar los formatos de las tablillas sobre las que se montan los LED. Pero la huella que dejó la rosca Edison en los últimos 100 años fue tan profunda que estamos seguros que necesitaremos retrofit por un largo tiempo más.
¿Qué opinas de los parámetros que se deben evaluar para elegir el mejor retrofit para un nuevo tipo de iluminación para nuestras instalaciones eléctricas?
5 conceptos de iluminación
2013/03/29
Para comprender los principios de alumbrado, es necesario revisar las características de la luz.
Para poder ver es necesaria la presencia de luz, que es una forma de energía electromagnética radiante. Como es una onda, depende de tres aspectos principales: la longitud, la amplitud y la frecuencia. La longitud de onda es la distancia que existe entre el punto más alto de la onda y el punto más alto de la siguiente onda. La amplitud es la distancia que hay entre el punto intermedio de la onda y la parte más alta. La frecuencia es la cantidad de ondas completas que pasan en un tiempo determinado.
El espectro electromagnético de la luz visible va desde los 380 a los 770 nanómetros (nm), dependiendo de la longitud de onda será el color de la misma. La luz visible que tiene la longitud de onda más corta produce la sensación de color violeta y las ondas visibles con longitud más larga se aprecian en color rojo, entre estos dos extremos se encuentra el resto de los colores.
No todas las fuentes de luz emiten radiaciones de todo el espectro visible, es decir, algunas no emiten radiaciones en color verde o azul, otras no emiten radiaciones en rojo.
La temperatura del color se refiere a la comparación que se hace de una fuente de luz específica en el espectro luminoso con la luz que emitiría un “cuerpo negro” calentado a cierta temperatura; se mide en grados Kelvin (K) y describe en forma genérica la calidez o frialdad producida por la fuente de luz. Una temperatura de color baja indica una fuente cálida que enfatiza los rojos, los naranjas y los amarillos; una temperatura de color más alta designa una fuente fría que enfatiza los azules y los verdes.
El término de temperatura del color es tan solo una medida del color de la luz y se toma del hecho de que al calentar una barra de fierro dulce, éste va cambiando de color según la temperatura que adquiera. Por ejemplo, al llegar a los 2700 K (grados Kelvin) la barra emite una luz del mismo color que emite un foco común, con un tono amarillento. Si continuamos calentando la barra por arriba de los 3200 K obtendremos un tono de luz como el de una lámpara de cuarzo. Si la temperatura aumenta todavía más, hasta los 5500 K, obtendremos el mismo tono que la luz que emite un flash. Este tono de luz es similar a la luz del mediodía. Dicho de otro modo, una llama de color azul tiene más temperatura que una de color rojizo.
La luz se desplaza por el espacio en línea recta a menos que se redireccione por un medio reflectante, refractante o difusor, y las ondas luminosas de diferentes colores no se alteran a su paso unas a otras, es decir, un rayo de luz roja pasa directamente a través de otro de luz azul sin cambiar de dirección ni de color. Debemos recordar que la luz es invisible a su paso por el espacio, a menos que algún objeto la refleje y la disperse en dirección del ojo como partículas de polvo.
La luz no se puede medir por su peso o volumen porque no es materia, y aunque sea una forma de energía y la energía se mida en joules (J) en el sistema internacional, no podemos medirla tampoco así dado que no toda la energía ni toda la luz que emite una fuente llega al ojo produciendo una sensación luminosa. Es por eso que se han definido unidades nuevas para su medición y manejo.
Para poder ver es necesaria la presencia de luz, que es una forma de energía electromagnética radiante. Como es una onda, depende de tres aspectos principales: la longitud, la amplitud y la frecuencia. La longitud de onda es la distancia que existe entre el punto más alto de la onda y el punto más alto de la siguiente onda. La amplitud es la distancia que hay entre el punto intermedio de la onda y la parte más alta. La frecuencia es la cantidad de ondas completas que pasan en un tiempo determinado.
El espectro electromagnético de la luz visible va desde los 380 a los 770 nanómetros (nm), dependiendo de la longitud de onda será el color de la misma. La luz visible que tiene la longitud de onda más corta produce la sensación de color violeta y las ondas visibles con longitud más larga se aprecian en color rojo, entre estos dos extremos se encuentra el resto de los colores.
No todas las fuentes de luz emiten radiaciones de todo el espectro visible, es decir, algunas no emiten radiaciones en color verde o azul, otras no emiten radiaciones en rojo.
La temperatura del color se refiere a la comparación que se hace de una fuente de luz específica en el espectro luminoso con la luz que emitiría un “cuerpo negro” calentado a cierta temperatura; se mide en grados Kelvin (K) y describe en forma genérica la calidez o frialdad producida por la fuente de luz. Una temperatura de color baja indica una fuente cálida que enfatiza los rojos, los naranjas y los amarillos; una temperatura de color más alta designa una fuente fría que enfatiza los azules y los verdes.
El término de temperatura del color es tan solo una medida del color de la luz y se toma del hecho de que al calentar una barra de fierro dulce, éste va cambiando de color según la temperatura que adquiera. Por ejemplo, al llegar a los 2700 K (grados Kelvin) la barra emite una luz del mismo color que emite un foco común, con un tono amarillento. Si continuamos calentando la barra por arriba de los 3200 K obtendremos un tono de luz como el de una lámpara de cuarzo. Si la temperatura aumenta todavía más, hasta los 5500 K, obtendremos el mismo tono que la luz que emite un flash. Este tono de luz es similar a la luz del mediodía. Dicho de otro modo, una llama de color azul tiene más temperatura que una de color rojizo.
La luz se desplaza por el espacio en línea recta a menos que se redireccione por un medio reflectante, refractante o difusor, y las ondas luminosas de diferentes colores no se alteran a su paso unas a otras, es decir, un rayo de luz roja pasa directamente a través de otro de luz azul sin cambiar de dirección ni de color. Debemos recordar que la luz es invisible a su paso por el espacio, a menos que algún objeto la refleje y la disperse en dirección del ojo como partículas de polvo.
Ver también: Alumbrado: 4 factores que influyen en la visión
La luz no se puede medir por su peso o volumen porque no es materia, y aunque sea una forma de energía y la energía se mida en joules (J) en el sistema internacional, no podemos medirla tampoco así dado que no toda la energía ni toda la luz que emite una fuente llega al ojo produciendo una sensación luminosa. Es por eso que se han definido unidades nuevas para su medición y manejo.
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1. Flujo luminoso
Es la cantidad que emite una fuente luminosa por unidad de tiempo. Su símbolo es ɸ y su unidad es el lumen (lm). A la relación entre watts y lúmenes se le llama equivalente luminoso de la energía.
Para darnos una idea podemos considerar una bombilla de 25 W y otra de 60 W. Pareciera que la de 60 W dará una luz más intensa, pero cuando hablamos de 25 ó 60 W nos referimos sólo a la potencia consumida por la bombilla, de ésta sólo una parte se convertirá en luz visible y éste es el flujo luminoso. El lumen es en realidad la medida que toma como referencia la radiación visible.
2. Intensidad luminosa
Es el flujo luminoso emitido por unidad de ángulo sólido en una dirección concreta. Su símbolo es I y su unidad la candela (cd). El flujo luminoso nos da una idea de la cantidad de luz que emite una fuente en todas las direcciones del espacio. Por el contrario, si pensamos en un proyector es fácil ver que sólo ilumina en una dirección.
3. Iluminación
Un buen ejemplo de lo que es la iluminación lo tenemos cuando iluminamos una superficie como la de un muro desde diferentes distancias con una lámpara; cuando la ponemos de cerca observamos un círculo pequeño de luz intensa, de manera contraria, cuando alejamos la lámpara, el círculo crece y la intensidad es débil. Se define a la iluminación (también conocida como iluminancia)como el flujo luminoso recibido por una superficie. Su símbolo es E y su unidad el lux (lx) que es un lm/m2. Existe también otra unidad, la bujía-pie o foot-candle (fc), utilizada en países de habla inglesa cuya relación con el lux es:
1 fc = 10.7 lx 1 lx = 0.1 fc
4. Luminancia
En el número anterior vimos que la luminancia trataba del la cantidad de luz que llegaba la ojo. La definición es la misma tanto en el caso que veamos un foco luminoso como en el que veamos luz reflejada procedente de un cuerpo. Se llama luminancia a la relación entre la intensidad luminosa y la superficie aparente vista por el ojo en una dirección determinada. Su símbolo es L y su unidad es Stilb (cd/m2) o Lambert (lm/cm2).
5. Eficiencia luminosa
Es el resultado de dividir el flujo luminoso producido por una fuente de luz entre la potencia eléctrica consumida. Mientras mayor sea la eficiencia luminosa se consumirá menos energía por razón de flujo luminoso. Su unidad es el lumen por watt (lm/W)
Es importante considerar que cuando un rayo de luz incide en una superficie, éste es reflejado y esta reflexión puede ser de varios tipos:
El factor de reflexión (o reflectancia) es la relación entre la luz reflejada por una superficie y la luz incidente en ella. Puede variar de acuerdo con la dirección y naturaleza de la luz incidente. La reflexión especular aumenta con el ángulo de incidencia.
En el caso de que la superficie donde incide la luz sea transparente o translúcida, los rayos de luz pasan a través de ella y a este efecto se le llama transmisión. El grado de difusión de los rayos depende del tipo de densidad del material.
Alumbrado: 4 factores que influyen en la visión
2013/03/20
Desde que el ser humano conoció y manejó el fuego lo ha aprovechado, entre otras cosas, para alumbrar los espacios en donde se ha encontrado. Al principio con la ayuda de antorchas y velas, luego con diferentes tipos de lámparas de aceite o gas, pero siempre buscando las mejores posibilidades de iluminación. Cuando se inventó la bombilla eléctrica se revolucionaron los conceptos de alumbrado y comenzó una disciplina que conjunta aspectos técnicos y artísticos, los cuales bien combinados pueden hacer de un sitio en particular, toda una experiencia que influya anímica y hasta psicológicamente en las personas.
Al diseñar el alumbrado siempre debemos buscar como fin principal proporcionar la luz suficiente para llevar a cabo las actividades propias de ese lugar con un ambiente adecuado, de lo contrario, los ojos se esforzarán de más y la consecuencia será que se fatiguen y su eficiencia se reduzca.
Para entender un poco más sobre la mejor forma de iluminar los diferentes espacios, explicaré primero un poco el funcionamiento de la visión y el ojo humano.
El ojo es como una cámara fotográfica convencional; cuando se toma una foto, el obturador se abre y el lente situado al frente de la cámara permite que la luz pase a través de él y se enfoque en la película, cuando la luz incide en la película la imagen se imprime.
El ojo trabaja de manera muy similar, las estructuras que se encuentran al frente del globo ocular (córnea, pupila y lente cristalino) son transparentes, lo que permiten que la luz pase cada vez que el párpado se abre. Su recorrido sigue por el espacio que existe en el interior del ojo llamado cavidad vítrea.
Los conos son los responsables de hacer la discriminación de los detalles finos y la percepción del color, son insensibles a los niveles bajos de iluminación y se encuentran principalmente cerca del centro de la retina, donde el ojo enfoca involuntariamente la imagen de un objeto que deba ser examinado minuciosamente (por ejemplo, al leer el periódico, ensartar una aguja, etc.).
Los bastones son receptores sensibles a niveles bajos de iluminación, no responden al color y se encuentran en el resto de la superficie de la retina; la parte más superficial de ésta no ofrece una visión precisa, pero es muy sensible al movimiento y a las oscilaciones luminosas. Dentro de los bastones se encuentra la púrpura retiniana, un líquido de color púrpura sensible a la luz que se decolora rápidamente cuando es expuesto a ella y es un factor importante en la adaptación a la oscuridad.
Ver también: 4 conceptos de iluminación en interiores
Las características que permiten que el ojo tenga un buen desempeño son:
- Acomodación: cuando el cristalino presenta su forma más aplanada es que el ojo enfoca objetos muy lejanos, conforme enfoca objetos más cercanos, el iris se empieza a curvar y adopta su forma convexa. Cuanto más cercano está el objeto, más convexo se vuelve el cristalino.
- Adaptación: el ojo se adapta a un amplio rango de niveles de iluminación, mediante el cambio en el diámetro de la pupila y algunas variaciones fotoquímicas en la retina el tamaño de la abertura de la pupila obedece a la cantidad de luz recibida por el ojo.
Existen cuatro variables o factores primarios de las que depende la visión en términos generales con respecto al objeto que se ve:
El tamaño del objeto: es el más importante, ya que cuanto más grande es un objeto con relación al ángulo visual (ángulo que se forma del ojo al objeto), más rápido puede ser visto. Cuando una persona acerca un objeto para verlo con más detalle, está actuando sobre el factor tamaño. Algunas veces la luz ejerce un efecto “amplificador” sobre los objetos, esto es porque se pueden apreciar mejor que con poca iluminación.
Brillo del objeto (luminancia): ver un objeto depende de la intensidad de luz que incida en él y de la proporción que se refleja hacia el ojo; así, una superficie blanca tendrá un brillo mucho mayor que una superficie oscura con los mismos niveles de iluminación. Una superficie oscura debe iluminarse más que una clara para ser vista.
Contraste: tan importante como el nivel general de luminancia es el contraste que existe entre la luminancia del objeto y el fondo, los objetos se aprecian mejor si el contraste es mayor.
Tiempo: para que el ojo pueda ajustarse de la mejor manera a las condiciones en que se encuentra, necesita de una tiempo adecuado; mientras más tiempo, mejor visión se tendrá. En el caso de la cámara fotográfica convencional, se puede tomar una fotografía con bajos niveles de iluminación siempre y cuando se compense con un mayor tiempo de exposición de la película. El factor tiempo cobra más relevancia cuando el objeto que se observa se mueve, los niveles de iluminación elevados hacen que parezca que los objetos se mueven más lento, lo que ayuda a aumentar su visibilidad.
El ojo humano ha evolucionado a través de los tiempos, antes se usaba casi por completo en la luz brillante del día y para una visión simple de largo alcance.
En la actualidad el hombre vive y trabaja normalmente en el interior de edificios y utiliza sus ojos con demasiada frecuencia y durante largas horas en condiciones de iluminación artificial y en trabajos delicados que exigen una constante acomodación. Un buen alumbrado puede mejorar las condiciones de trabajo del ojo y aliviarlo del esfuerzo en trabajos difíciles por su precisión y duración.
5 pasos para la conexión de una lámpara
2013/03/15
La conexión de una lámpara será cosa sencilla si sigues estos pasos que, además de orientarte, te ayudarán a prevenir accidentes.
Los circuitos derivados de alumbrado son ampliamente utilizados tanto en interiores como exteriores en espacios residenciales, industriales o comerciales. Uno de sus usos más simples es la conexión de una lámpara (foco o bombilla).
El conductor portador de corriente eléctrica se conoce como conductor activo o conductor "de fase". Las conexiones que se realizan para armar el circuito de una lámpara deberán comenzar con el cable de fase y terminar en el cable neutro. El cable neutro es un conductor procedente del punto neutro del transformador y que está puesto a tierra; sirve para cerrar o complementar el circuito de alumbrado.
En las instalaciones eléctricas residenciales el voltaje es de 120 V aproximadamente entre el cable de fase y el cable neutro; esto se puede comprobar con el uso de un multímetro.
El procedimiento para armar un circuito de alumbrado para controlar una lámpara consta de los siguientes 5 pasos. Como ejemplo utilizaremos dos cables de calibre número 14 en colores rojo (activo) y blanco (neutro).
En resumen el procedimiento es:
Los circuitos derivados de alumbrado son ampliamente utilizados tanto en interiores como exteriores en espacios residenciales, industriales o comerciales. Uno de sus usos más simples es la conexión de una lámpara (foco o bombilla).
El conductor portador de corriente eléctrica se conoce como conductor activo o conductor "de fase". Las conexiones que se realizan para armar el circuito de una lámpara deberán comenzar con el cable de fase y terminar en el cable neutro. El cable neutro es un conductor procedente del punto neutro del transformador y que está puesto a tierra; sirve para cerrar o complementar el circuito de alumbrado.
En las instalaciones eléctricas residenciales el voltaje es de 120 V aproximadamente entre el cable de fase y el cable neutro; esto se puede comprobar con el uso de un multímetro.
Ver también: 3 tipos de lámparas
El procedimiento para armar un circuito de alumbrado para controlar una lámpara consta de los siguientes 5 pasos. Como ejemplo utilizaremos dos cables de calibre número 14 en colores rojo (activo) y blanco (neutro).
- El cable de color rojo se divide en dos partes utilizando unas pinzas de electricista.
- Con la pinza para pelar se quita el forro aproximadamente 2 cm en los extremos.
- Si es necesario, ocupando pinzas de punta redonda, se hace un gancho en los cables para colocarlos alrededor de un tornillo del portalámpara, (socket) y de los del interruptor (apagador), y luego se aprietan.
- El cable de color blanco se pela y se le hace un gancho como se indicó antes con el cable rojo, se coloca alrededor del otro tornillo del socket y se aprieta.
- La punta del cable blanco que viene del socket se conecta al neutro del circuito, ubicado en el registro. La punta del cable rojo se conecta al cable de fase, no sin antes verificar que esté en posición de apagado.
En resumen el procedimiento es:
- El cable de fase siempre se conecta a un tornillo del interruptor (guíate por el punto marcado).
- El otro tornillo del interruptor se conecta a un tornillo del socket en el lado de la lámina interna.
- El tornillo restante del socket se conecta al neutro del circuito.
3 clases de lámparas
2013/02/18
Lámpara de vapor de mercurio a alta presión
Se dice que las lámparas fluorescentes son lámparas de vapor de mercurio a baja presión, en la medida que aumentamos la presión del vapor de mercurio en el interior del tubo de descarga, la radiación ultravioleta característica de las de baja presión pierde importancia respecto a las emisiones en la zona visible (violeta de 404.7 nm, azul 435.8 nm, verde 546.1 nm y amarillo 579 nm).
En estas condiciones la luz emitida, de color azul verdoso, no contiene radiaciones rojas. Para resolver este problema se acostumbra añadir sustancias fluorescentes que emitan en esta zona del espectro. De esta manera se mejoran sus capacidades cromáticas. La vida útil, teniendo en cuenta la depreciación, se establece en unas 8000 horas. La eficacia oscila entre 40 y 60 lm/W, y aumenta en la medida en que aumenta la potencia, aunque para una misma potencia es posible incrementar la eficacia añadiendo un recubrimiento de polvos fosforescentes que conviertan la luz ultravioleta en visible.
Los modelos más comunes de este tipo tienen una tensión de encendido de entre 150 y 180 V, lo que permite conectarlas a la red de 220 V sin necesidad de elementos auxiliares. Para encenderlas se recurre a un electrodo auxiliar, próximo a uno de los principales, que ioniza el gas inerte contenido en el tubo y facilita el inicio de la descarga entre los electrodos principales.
A continuación se inicia un periodo transitorio de unos cuatro minutos, caracterizado porque la luz pasa de un tono violeta a blanco azulado, en el que se produce la vaporización del mercurio e incrementa progresivamente la presión del vapor y el flujo luminoso hasta alcanzar los valores normales. Si en estos momentos se apagara, no sería posible su reencendido hasta que se enfriara, puesto que la alta presión del mercurio haría necesaria una tensión de ruptura muy alta.
Lámpara de luz de mezcla
Son la combinación de una lámpara de mercurio a alta presión con una incandescente, y habitualmente se agrega un recubrimiento fosforescente. El resultado de esta mezcla es la superposición, al espectro del mercurio, del espectro continuo característico de la lámpara incandescente y las radiaciones rojas provenientes de la fosforescencia.
Su efectividad se sitúa entre 20 y 60 lm/W y resulta de la combinación de la eficacia de una incandescente con la de una de descarga. Estas lámparas ofrecen una buena reproducción del color con un rendimiento de 60 y una temperatura de color de 3600 0K.
La duración depende del tiempo de vida del filamento, que es la principal causa de fallo. Respecto a la depreciación del flujo hay que considerar dos causas: por un lado tenemos el ennegrecimiento de la ampolla por culpa del wolframio evaporado; por el otro, la pérdida de eficacia de los polvos fosforescentes. En general, la vida media se sitúa en torno a las 6000 horas.
Una particularidad de éstas es que no necesitan balastro, ya que el propio filamento actúa como estabilizador de la corriente. Esto las hace adecuadas para sustituir a las incandescentes sin necesidad de modificar las instalaciones.
Lámpara con halogenuros metálicos
Una variación de las anteriores son las lámparas con halogenuros metálicos, a las cuales se añade, en el tubo de descarga, yoduros metálicos (sodio, talio, indio, etc.), con lo que se consigue mejorar considerablemente la capacidad de reproducción del color de la lámpara de vapor de mercurio. Cada una de estas sustancias aporta nuevas líneas al espectro (por ejemplo: amarillo, el sodio; verde, el talio; y rojo y azul, el indio). Los resultados de estas aportaciones son una temperatura de color de 3000 a 6000 0K, dependiendo de los yoduros añadidos, y un rendimiento del color de entre 65 y 85. Su eficiencia ronda entre los 60 y 96 lm/W, y su vida media es de unas 10 000 horas. Tienen un periodo de encendido de unos diez minutos, que es el tiempo necesario hasta que se estabiliza la descarga. Para su funcionamiento es necesario un dispositivo especial de encendido, puesto que las tensiones de arranque son muy elevadas (1500-5000 V).
Las excelentes prestaciones cromáticas la hacen adecuadas, entre otras cosas, para la iluminación de instalaciones deportivas, retransmisiones de TV, estudios de cine, proyectores, etcétera.
Con la intención de que puedas seleccionar la mejor opción para tus necesidades, incluimos dos cuadros comparativos de los diferentes tipos de lámparas, éste es el primero:
Se dice que las lámparas fluorescentes son lámparas de vapor de mercurio a baja presión, en la medida que aumentamos la presión del vapor de mercurio en el interior del tubo de descarga, la radiación ultravioleta característica de las de baja presión pierde importancia respecto a las emisiones en la zona visible (violeta de 404.7 nm, azul 435.8 nm, verde 546.1 nm y amarillo 579 nm).
En estas condiciones la luz emitida, de color azul verdoso, no contiene radiaciones rojas. Para resolver este problema se acostumbra añadir sustancias fluorescentes que emitan en esta zona del espectro. De esta manera se mejoran sus capacidades cromáticas. La vida útil, teniendo en cuenta la depreciación, se establece en unas 8000 horas. La eficacia oscila entre 40 y 60 lm/W, y aumenta en la medida en que aumenta la potencia, aunque para una misma potencia es posible incrementar la eficacia añadiendo un recubrimiento de polvos fosforescentes que conviertan la luz ultravioleta en visible.
Los modelos más comunes de este tipo tienen una tensión de encendido de entre 150 y 180 V, lo que permite conectarlas a la red de 220 V sin necesidad de elementos auxiliares. Para encenderlas se recurre a un electrodo auxiliar, próximo a uno de los principales, que ioniza el gas inerte contenido en el tubo y facilita el inicio de la descarga entre los electrodos principales.
A continuación se inicia un periodo transitorio de unos cuatro minutos, caracterizado porque la luz pasa de un tono violeta a blanco azulado, en el que se produce la vaporización del mercurio e incrementa progresivamente la presión del vapor y el flujo luminoso hasta alcanzar los valores normales. Si en estos momentos se apagara, no sería posible su reencendido hasta que se enfriara, puesto que la alta presión del mercurio haría necesaria una tensión de ruptura muy alta.
Lámpara de luz de mezcla
Son la combinación de una lámpara de mercurio a alta presión con una incandescente, y habitualmente se agrega un recubrimiento fosforescente. El resultado de esta mezcla es la superposición, al espectro del mercurio, del espectro continuo característico de la lámpara incandescente y las radiaciones rojas provenientes de la fosforescencia.
Su efectividad se sitúa entre 20 y 60 lm/W y resulta de la combinación de la eficacia de una incandescente con la de una de descarga. Estas lámparas ofrecen una buena reproducción del color con un rendimiento de 60 y una temperatura de color de 3600 0K.
La duración depende del tiempo de vida del filamento, que es la principal causa de fallo. Respecto a la depreciación del flujo hay que considerar dos causas: por un lado tenemos el ennegrecimiento de la ampolla por culpa del wolframio evaporado; por el otro, la pérdida de eficacia de los polvos fosforescentes. En general, la vida media se sitúa en torno a las 6000 horas.
Una particularidad de éstas es que no necesitan balastro, ya que el propio filamento actúa como estabilizador de la corriente. Esto las hace adecuadas para sustituir a las incandescentes sin necesidad de modificar las instalaciones.
Lámpara con halogenuros metálicos
Una variación de las anteriores son las lámparas con halogenuros metálicos, a las cuales se añade, en el tubo de descarga, yoduros metálicos (sodio, talio, indio, etc.), con lo que se consigue mejorar considerablemente la capacidad de reproducción del color de la lámpara de vapor de mercurio. Cada una de estas sustancias aporta nuevas líneas al espectro (por ejemplo: amarillo, el sodio; verde, el talio; y rojo y azul, el indio). Los resultados de estas aportaciones son una temperatura de color de 3000 a 6000 0K, dependiendo de los yoduros añadidos, y un rendimiento del color de entre 65 y 85. Su eficiencia ronda entre los 60 y 96 lm/W, y su vida media es de unas 10 000 horas. Tienen un periodo de encendido de unos diez minutos, que es el tiempo necesario hasta que se estabiliza la descarga. Para su funcionamiento es necesario un dispositivo especial de encendido, puesto que las tensiones de arranque son muy elevadas (1500-5000 V).
Las excelentes prestaciones cromáticas la hacen adecuadas, entre otras cosas, para la iluminación de instalaciones deportivas, retransmisiones de TV, estudios de cine, proyectores, etcétera.
Con la intención de que puedas seleccionar la mejor opción para tus necesidades, incluimos dos cuadros comparativos de los diferentes tipos de lámparas, éste es el primero:
3 tipos de iluminación
2013/02/07
No toda la energía que consume una lámpara se convierte en luz; del mismo modo, tampoco toda la luz que emite es visible para el ojo humano y produce la sensación de luminosidad. Para establecer la diferencia entre los tipos de lámparas que existen y poder comparar su eficiencia tomaremos como referencia el Flujo Luminoso, que es la cantidad total de luz radiada o emitida por una fuente durante un segundo y que produce sensación luminosa en el ojo humano: su unidad es el lumen (lm).
1. Lámpara incandescente común
Todos sabemos que los primeros resultados exitosos de la iluminación producida con energía eléctrica se lograron con el foco incandescente y, aunque varios científicos de la época habían desarrollado ya algunos modelos, se atribuye a Thomas Alva Edison su invención al producir una bombilla que duró encendida 48 horas el 21 de octubre de 1879.
La bombilla eléctrica, foco o bombillo, como se le conoce, está conformada por un filamento (principalmente de wolframio, mejor conocido como tungsteno) que, al conducir la corriente eléctrica, se calienta al rojo vivo y emite luz y calor; para lograrlo, el filamento debe estar en un medio carente de oxígeno, por lo que se coloca dentro de una ampolla de cristal al vacío o conteniendo algún gas inerte que impida que se consuma rápidamente al calentarse.
Entre las lámparas incandescentes podemos distinguir las que se han rellenado con un gas inerte de aquellas en las que se ha hecho el vacío en su interior. La presencia del gas supone un notable incremento de su eficacia luminosa, dificultando la evaporación del material del filamento y permitiendo el aumento de su temperatura de trabajo. Las lámparas incandescentes tienen una duración normalizada de 1000 horas, una potencia entre 25 y 2000 W, y una eficacia entre 7.5 y 11 lúmenes por watt (lm/W), para las lámparas de vacío, y entre 10 y 20 para las rellenas de gas inerte. En la actualidad predomina el uso de las lámparas con gas, el uso de las de vacío se reduce a aplicaciones ocasionales en alumbrado general con potencias de hasta 40 W.
2. Lámpara de halógeno
Una lámpara común al vacío reduce significativamente su flujo luminoso con el paso del tiempo, pues se desgastan por la evaporación del filamento, el cual se condensa sobre la ampolla de vidrio y le causa un aspecto ennegrecido. Este problema se supera agregando dentro algún gas compuesto por halógenos como el cloro, el bromo o el yodo.
Cuando se añade algún compuesto de halógenos se establece el ciclo de regeneración del halógeno, esto es: el filamento se evapora (wolframio), se une con el halógeno que, en el caso de ser bromo, forma bromuro de wolframio (WBr2), pero, al estar el vidrio de la ampolla tan caliente (se estima que a más de 260 °C), no se adhiere a ella y se mantiene en forma de gas; cuando el bromuro de wolframio entra en contacto con el filamento, se descompone en wolframio que se queda en el filamento y en bromo que pasa al gas de relleno.
Las lámparas de halógeno requieren de temperaturas muy altas para que pueda realizarse el ciclo. Por eso son más pequeñas y compactas que las normales y la ampolla se fabrica con un cristal especial de cuarzo que impide manipularla con los dedos para evitar su deterioro.
Tienen una eficacia luminosa de 22 lm/W, con una amplia gama de potencias de trabajo (150 a 2000 W), según el uso al que estén destinadas.
Las lámparas halógenas se utilizan normalmente en alumbrado por proyección y cada vez más en iluminación doméstica.
3. Lámpara fluorescente
Existen también las lámparas fluorescentes, las cuales se han convertido en el medio de iluminación de uso más generalizado en comercios, oficinas, sitios públicos, viviendas, etc. Emiten luz sin generar apenas calor y pueden producir más lúmenes por watt con menor consumo de energía eléctrica comparadas con las incandescentes.
La tecnología más antigua conocida para este tipo es la del encendido por precalentamiento. De éstas aún quedan millones funcionando en todo el mundo a pesar de los avances tecnológicos experimentados en estos últimos años y las nuevas variantes que se han creado. Sin embargo, su principio de funcionamiento no ha variado mucho desde 1938, cuando se introdujeron las primeras en el mercado.
La eficacia de estas lámparas depende de muchos factores: potencia; tipo y presión del gas de relleno; propiedades de la sustancia fluorescente que recubre el tubo; temperatura ambiente. Ésta última es muy importante porque determina la presión del gas y, en último término, el flujo. La eficacia oscila entre los 38 y 91 lm/W, dependiendo de las características de cada una. La duración de estas lámparas se sitúa entre 5000 y 7000 horas. Su vida termina cuando el desgaste sufrido por la sustancia emisora que cubre los electrodos, hecho que incrementa con el uso, impide el encendido pues necesita una tensión de ruptura superior a la suministrada por la red. Además, hemos de considerar la depreciación del flujo provocada por la pérdida de eficacia de los polvos fluorescentes y el ennegrecimiento de las paredes del tubo, donde se deposita la sustancia emisora.
-
Tubo de descarga.
- Núcleo: es la parte fundamental. Lo compone un conjunto de placas de hierro dulce que forman el cuerpo o parte principal del transformador, donde va enrollado alambre de cobre para formar una bobina.
- Carcasa: es una envoltura metálica protectora. Del devanado de los balastros magnéticos comunes salen dos o tres cables de cobre que se conectan al circuito externo, mientras que de los balastros electrónicos salen cuatro.
- Sellador: es un compuesto de poliéster que se deposita entre la carcasa y el núcleo. Su función es actuar como aislante entre el devanado, las placas del núcleo y la carcasa.
- Capacitor o filtro: se utiliza para mejorar el factor de potencia de la lámpara, facilita que pueda funcionar más eficientemente.
El cuerpo o tubo de descarga se fabrica de vidrio, con diferentes longitudes y diámetros. La longitud depende, fundamentalmente, de la potencia en watts (W) que desarrolle la lámpara. El diámetro, por su parte, se ha estandarizado a 25,4 mm (equivalente a una pulgada). Los más comunes y de uso más generalizado tienen forma recta, aunque también se pueden encontrar con forma circular.
La pared interior se encuentra recubierta con una capa de sustancia fosforescente o fluorescente, cuya misión es convertir los rayos de luz ultravioleta (que se generan dentro y que no son visibles para el ojo humano), en radiaciones de luz visible. Para que eso ocurra, su interior se encuentra relleno con un gas inerte, generalmente argón (Ar) y una pequeña cantidad de mercurio (Hg) líquido. El gas argón se encarga de facilitar el surgimiento del arco eléctrico que posibilita el encendido de la lámpara, así como de controlar también la intensidad del flujo de electrones que atraviesa el tubo.
Casquillo.
La mayoría poseen en cada uno de sus extremos un casquillo con dos patillas o pines de contactos eléctricos externos, conectadas interiormente con los filamentos de caldeo o de precalentamiento. Estos filamentos están fabricados con metal de tungsteno recubiertos de calcio (Ca) y magnesio (Mg), y su función principal es calentar previamente el gas argón que para que puedan encender.
El recubrimiento que poseen facilita la aparición del flujo de electrones necesario.
Arrancador
El arrancador, como se le conoce comúnmente, se utiliza durante el proceso inicial de encendido en las lámparas que funcionan por precalentamiento. Este dispositivo se compone de una lámina bimetálica encerrada en una cápsula de cristal rellena de gas neón (Ne). Esta lámina tiene la propiedad de curvarse al recibir el calor del gas neón cuando se encuentra encendido con el objetivo de cerrar un contacto que permite el paso de la corriente eléctrica a través del circuito en derivación donde se encuentra conectado.
Conectado en paralelo a la lámina bimetálica, se encuentra un capacitor encargado de evitar que durante el proceso de encendido se produzcan interferencias en un receptor de radio o ruidos visibles en la pantalla de algún televisor que se encuentre funcionando próximo a la lámpara.
En las de encendido rápido, que son otra variante de lámparas fluorescentes, no se requiere cebador, pues los electrodos situados en los extremos del tubo se mantienen siempre calientes.
Otras poseen encendido instantáneo y tampoco utilizan arrancador; este tipo carece de filamentos y encienden cuando se aplica directamente a los electrodos una tensión o voltaje mucho más elevado que el empleado para el resto de las lámparas fluorescentes. Por otra parte, la mayoría de las lámparas fluorescentes de tecnología más moderna sustituyen el antiguo cebador por un dispositivo de encendido rápido, mucho más eficiente que todos los demás sistemas desarrollados anteriormente, conocido como balastro electrónico.
Balastro
El balastro (o balasto en España) electromagnético fue el primer tipo de inductancia que se utilizó en las lámparas fluorescentes y sirve para que mantengan un flujo de corriente estable. Consta de un transformador de corriente o reactancia inductiva, compuesto por un enrollado único de alambre de cobre. Los balastros de este tipo constan de las siguientes partes:
Según la forma de encendido será el tipo de balastro que ocupe. Las formas de encendido ocupadas en los tubos de lámparas fluorescentes más comunes son los siguientes:
- por precalentamiento (el sistema más antiguo)
- rápido
- instantáneo
- electrónico(el sistema más moderno)
Lámparas fluorescentes compactas ahorradoras de energía
2012/11/16
Las lámparas fluorescentes compactas (conocidas también como ahorradoras de energía) brindan una excelente luz, ahorran energía y lucen magníficas. Son tres los principales beneficios al utilizar este tipo de lámparas:
- Consumen menos energía que las lámparas incandescentes convencionales
- Duran mucho más
- Pueden reemplazar casi cualquier lámpara incandescente común debido a que son compactas.
Lás lámparas ahorradoras de energía ayudan a conservar el medio ambiente y su tecnología ofrece además múltiples beneficios.
Ver también: Lámparas incandescentes
Un foco ahorrador de energía de 25 W sustituye a uno incandescente de 100 W, un foco ahorrador de 20 W sustituye a uno incandescente de 75 W, y un foco ahorrador de energía de 15 W sustituye a uno incandescente de 60 W.
Existen 2 diferentes tonos de luz para iluminar nuestros hogares:
- Luz Blanca: Ideal para lugares en donde haya actividad como cocina, estudio, baño, garage y pasillos.
- Luz Cálida: Crea un ambiente confortable por lo que es ideal para recámaras, sala y comedor.
Existe una amplia gama de lámparas ahorradoras para darle la estética adecuada a nuestras instalaciones eléctricas residenciales: en forma de tubo, espiral, reflectores y decorativas como tipo globo, vela y el convencional foco A-19.
La bombilla eléctrica de Edison
2009/10/08

¡Prepárate para un viaje en el tiempo a uno de los momentos más icónicos de la historia de la electricidad! En esta entrada, vamos a explorar el fascinante mundo de la bombilla eléctrica inventada por Thomas Edison. A medida que desentrañamos los detalles y las circunstancias que llevaron a esta invención revolucionaria, descubriremos cómo la bombilla cambió para siempre la forma en que iluminamos nuestras vidas.
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